El día que los crayones renunciaron

Esta semana he
descubierto un cuento que tengo claro que va a formar parte de nuestra
biblioteca particular, se trata de El día que los crayones renunciaron de Drew Daywalt e ilustrado por Oliver
Jeffers.

El día que los crayones renunciaron

Cotilleando Instagram
me encontré con que La mama vaca había comprado este libro en el Món Llibre y
sólo viendo la portada ya me llamó la atención, así que como siempre hice mi
primera búsqueda en la biblioteca y tuve la suerte de que estaba disponible.

Así que estos días
hemos estado leyéndolo en casa y nos encanta.

En El día que los crayones renunciaron Duncan
cuando va a utilizar sus crayones para pintar se encuentra que ya no están y en
su lugar le han dejado unas cuantas cartas con su malestar y que han decidido
ponerse en huelga.

El día que los crayones renunciaron

En cada página nos
encontramos la carta que ha escrito cada color con un dibujo que acompaña a la
queja.

Por ejemplo el rojo
está cansado que tenga que trabajar tanto e incluso en festivos le toca pintar
a Papá Noel o corazones en San Valentín, el amarillo y el naranja discuten por
cual es el color del sol y el blanco y el negro reclaman también su espacio, ¿el
rosa es un color de niñas?

Las ilustraciones son
una pasada y Oliver Jeffers simula a la perfección dibujos de niños así que se
sienten identificados cuando los miran y el texto de las cartas está escrito a
mano y cada color con su estilo personal.

Es un cuento muy
divertido que nos hace reír, con él que estoy repasando los colores.

Pero en el fondo lo
que más me gusta es que en el fondo de lo que nos habla es de los roles
establecidos que tenemos de cada cosa
, los camiones de bomberos son rojos, los
dragones son verdes, el cielo es azul y sobre todo no tenemos que salirnos de
la raya.

Con este cuento vemos
estereotipos y manías que tenemos al pintar.

Esta divertida historia
nos invita a fomentar la creatividad y salirnos de lo que está establecido. Ya
sabemos que en el mundo real los cocodrilos son verdes, el mar es azul, etc..
pero porque en nuestra imaginación las cosas no pueden ser diferentes.

Me parece genial que
los peques vean que pueden pintar las cosas como a ellos les guste y que
apuesten por hacer las cosas como ellos quieran y por su imaginación y que les
anima a dejar que fluya su creatividad.

Este cuento recoge
muchas más cosas como: el derecho a quejarse, el derecho a descansar, la
historia del descontento, de la petición de un sueño, del desahogo, el querer
ser reconocido, …

Lo que es seguro es
que mirarás las cosas de otra manera cuando te pongas a dibujar.



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2 comentarios

  1. Es TAN bonito. Además que se trabajan un montón de emociones, la empatía y la creatividad, y me encanta el dibujo final <3

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