Hoy leemos: La ovejita que vino a cenar

Para acabar el año hoy os hablo de “La ovejita que vino a cenar” de Steve Smallman, con ilustraciones de Joelle Dreidemy de la editorial Beascoa.

La ovejita que vino a cenar

Puede ser que muchos ya conozcáis este precioso cuento ya que creo que es un clásico que no debería faltar en ninguna casa, pero estando en las fechas que estamos no me he podido resistir a hablar de él.

La primera vez que leí “La ovejita que vino a cenar” no fue buscando un cuento para mi hija, sino que era para la hija de una de mis mejores amigas que tenía pánico a los lobos.

De tanto leer cuentos donde aparecían lobos feroces les había cogido un miedo terrible, así que decidí buscar un cuento en que el lobo no fuera el lobo feroz que nos recrean en los cuentos clásicos.

Y cuando “La ovejita que vino a cenar” cayó en mis manos fue amor a primera vista y es que la historia es tan bonita que no me pude resistir.

¿De qué va “La ovejita que vino a cenar”?

En este libro conocemos a un lobo que está preparándose OTRA VEZ una sopa de verduras y que desearía tener una oveja para poder preparar un buen estofado que es su plato preferido.

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Y…. de repente la buena suerte hace que llame a su puerta una ovejita muerta de frío.

El lobo ve su oportunidad de poder hacer un buen estofado en esa noche tan fría pero mientras va buscando recetas la ovejita va ganando su corazón y el lobo no hace más que buscar excusas para no comérsela.

La ovejita que vino a cenar

Finalmente con el miedo de no poder resistir a su naturaleza la echa de casa y la pobre ovejita se queda en medio de la nieve.

La ovejita que vino a cenar

Pero luego siente remordimientos y va en su búsqueda.

La ovejita que vino a cenar

Valores que encontramos

El cuento está lleno de valores como la amistad, la empatía, la generosidad y la aceptación de las diferencias.

En la historia podemos ver como el lobo acaba empatizando con la ovejita y así es como va buscando excusas para no comérsela.

Así que supera sus «instintos animales» porque es más fuerte el de ayudar a quien más lo necesita.

Pero lo mejor es como aceptando las diferencias que tienen cada uno puede surgir una gran amistad donde menos te lo esperas.

Y eso es así, muchas veces nos ponemos barreras y por estereotipos que tenemos seguro que nos dejamos perder a gente que valen mucho la pena.

Mi opinión

«La ovejita que vino a cenar» me encanta como ya he dicho antes pero no es sólo porque me parezca que tiene una historia preciosa con un montón de valores positivos que aportar.

Las ilustraciones son preciosas y a la vez divertidas por lo que seguro que es un éxito y les encantará mirar con detalle cada una de las páginas.

Además no es la típica historia de lobo bueno muy diferenciada de los lobos feroces que salen en muchos cuentos clásicos.

En este caso el lobo es carnívoro, de hecho quiere comerse a la ovejita. Pero al final hay otras cosas que hacen que le compense no seguir sus propios instintos.

Pero lo mejor es que es un libro muy divertido e ideal para leerlo en voz alta con tus hijos.

La historia está contada con un lenguaje muy natural y con un lenguaje cercano como el que utilizamos en el día a día.

Aunque leer libros no sea tu fuerte es de aquellos libros que te ayudan a hacerlo bien ya que utiliza mayúsculas para dar fuerza a según qué momentos, expresiones como «¡Santo cielo!”, o “¡Oh, Señor, dame fuerzas!” y un montón de onomatopeyas  como el “TOC, TOC” cuando llaman a la puerta, el “BRRR, BRRR” cuando la ovejita tiene frío, o el gran “¡ESMUAC!” cuando finalmente le da un beso.

Todo esto hace que los peques se queden enganchados a la historia y les encante leer este libro.

Me encanta compartir momentos de lectura con mis hijos y “La ovejita que vino a cenar” es ideal para fomentar estos momentos.

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