Literatura infantil ¿Para disfrutar o trabajar?

Aprovechando que esta semana estamos todos súper felices con las compras del día del libro quiero proponer un debate: “¿Los libros infantiles son para disfrutar o para trabajar?”

Hace unos meses en un grupo de facebook sobre literatura infantil en el que estoy se creó una polémica sobre si la literatura infantil es para disfrutar o para trabajar.

Una de las componentes del grupo lanzó una reflexión sobre el tema.

Ella es bibliotecaria infantil y siempre ha asociado la literatura con el ocio. Leer para divertirse.

Pero comentaba que ve que hay una tendencia de que se pidan cuentos para trabajar emociones, para trabajar la vuelta al cole, la muerte, los celos....

Y que muchas veces no importa la calidad del contenido sino que “trabajen” algo en concreto.

La polémica estaba servida.

Mi opinión es que todos los libros enseñan algo y  divirtiéndose, disfrutando de la lectura y una buena historia, ven ejemplos de solidaridad, empatía, autoestima, gestión de las emociones, humor, inventiva, etc. sin darse cuenta.

Creo que cuando se dice “trabajar” al final la mayoría de las veces significa hacer actividades divertidas con los niños: pintar, hacer teatrillos, manualidades relacionadas y mil cosas más.

Los libros que reseñó en mi blog lo hago siempre priorizando la historia que tienen: por bonita, dulce, tierna, adecuada a la edad, sus ilustraciones y después le saco “otras utilidades” o un aprendizaje.

Por ejemplo libros como: Colores, Mis amigos, Soy un Artista, Mi papá, ¡Este álbum se ha comido a mi perro!, El día que los crayones renunciaron, La ruta del ratón cartero, “Mira, mira”,  ¡A Bañarse!  y miles de ejemplos más son eso mismo, cuentos para disfrutar y jugar.

Es verdad que hay libros enfocados a cosas concretas: pérdida, duelo, hermanos, coles… precisamente porque los niños -y los adultos- aprendemos muy bien a través de cuentos e historias.

De hecho los cuentos clásicos son todos con moraleja y las grandes novelas de la literatura de adultos, también.
Al final todo depende de cómo se empleen las cosas, de si dejamos elegir a los niños, probar, investigar.

Si los padres leemos las historias antes o si compramos porque algo está de moda, si tenemos en cuenta la opinión del niño (lo que me gusta a mí no siempre le gusta a mi hija y viceversa), si se lee en familia sólo por el placer de leer, si ven leer en casa, si se les deja manipular sus libros y jugar con ellos, si adecuamos las lecturas (peques con libros de cartoné, de textura, sonidos, para morder, sin historias, con imágenes), si les dejamos que sean princesas, piratas, dragones, brujas, etc…

Los cuentos son maravillosos, y acercan a los niños a mundos increíbles, pero no todo en la vida es magia y fantasía. Los pequeños también sufren, se estresan, pasan periodos más sensibles, con obsesiones y preocupaciones.

Los niños necesitan que los ayudemos en estos momentos más bajos, a encontrar herramientas, explicaciones más cercanas a lo que les está ocurriendo, y los cuentos pueden ser una herramienta fantástica para ello, pues su lenguaje es muy cercano a los niños.

Como todo luego existe mucha variedad en el mercado, ya depende de tu buena elección a la hora de encontrar ese cuento adecuado y especial.

Así, ¿qué pensáis?:  ¿Los libros son para disfrutar, para trabajar o ambos?

 

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2 comentarios

  1. ¡Para todo! Lo bueno que tienen es que a poco que les cojan el gusto son geniales para el ocio y para que aprendan sin darse cuenta.

    • sí, es lo que yo pienso también. Pero cuando surgió está polémica en el grupo me hizo ver que hay diferentes posturas sobre esto.
      Yo la verdad es que intento siempre que la historia aporte algo pero la verdad es que hay cuentos que me parecen de lo más absurdos y a mi hija le encantan.

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